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Descubrimiento

El inicio
Hacia fines de febrero del año 1987, el tranquilo pueblo de Sipán fue alterado por una verdadera “fiebre del oro”, decenas de campesinos hurgaban la tierra en busca de fragmentos metálicos sobre la antigua plataforma de adobe.
La historia se inicia cuando la Policía de Investigaciones del Perú de ese entonces incautó piezas arqueológicas. El Inspector General de la policía solicita la presencia del
arqueólogo Walter Alva, quien accede al llamado en su condición de Director General de Monumentos Arqueológicos de Lambayeque y Director del Museo Nacional Brüning.
A la llegada del
arqueólogo Alva le mostraron lo que se había decomisado en la intervención, era una cuenta de oro, la figura de una cabeza humana laboriosamente modelada de oro repujado, los ojos eran de lapislázuli, otra era una cabeza felínica de oro, con blancos y lustrosos dientes de concha pulida. El arqueólogo Walter Alva se sorprendió ante tan extraordinarias joyas, los huaqueros habían descubierto y saqueado la cámara mortuoria de un gran Señor, siendo el lugar profanado Huaca Rajada – Sipán.
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